De ahí que debamos seguir sospechando que la fuerza y el poder del denominado "Islam moderado" son menos reales de lo que sería deseable. Aún más curioso es constatar cómo los mismos que hablan de atentado contra la libertad de expresión cuando a un fascista disfrazado de progre se le niega una subvención estatal pagada con los impuestos de todos los trabajadores, censuran el menor atrevimiento de someter a crítica o parodia los símbolos sagrados del Islam, con el agravante de que olvidan manifestarse contra las reacciones homicidas ante las palabras de una persona: Ya ha sido asesinada una monja en Somalia, a consecuencia de las llamadas a la venganza de algunos dirigentes islámicos más o menos moderados, según algunos medios. Dudo mucho que veamos camisetas y pancartas en su recuerdo (tampoco los vimos en defensa de Theo van Gogh o Ayaan Hirsi Alí). Hay demasiadas especies animales en vías de extinción y demasiados atentados contra la Madre Naturaleza como para preocuparse por una simple beatona cuya defensa no proporciona portadas en los telediarios, ni en El País, ni demasiados votos.
Un oasis virtual en medio del desierto real: "Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos y escucho con mis ojos a los muertos." (Quevedo)
lunes, septiembre 18, 2006
La crítica ponderada
De ahí que debamos seguir sospechando que la fuerza y el poder del denominado "Islam moderado" son menos reales de lo que sería deseable. Aún más curioso es constatar cómo los mismos que hablan de atentado contra la libertad de expresión cuando a un fascista disfrazado de progre se le niega una subvención estatal pagada con los impuestos de todos los trabajadores, censuran el menor atrevimiento de someter a crítica o parodia los símbolos sagrados del Islam, con el agravante de que olvidan manifestarse contra las reacciones homicidas ante las palabras de una persona: Ya ha sido asesinada una monja en Somalia, a consecuencia de las llamadas a la venganza de algunos dirigentes islámicos más o menos moderados, según algunos medios. Dudo mucho que veamos camisetas y pancartas en su recuerdo (tampoco los vimos en defensa de Theo van Gogh o Ayaan Hirsi Alí). Hay demasiadas especies animales en vías de extinción y demasiados atentados contra la Madre Naturaleza como para preocuparse por una simple beatona cuya defensa no proporciona portadas en los telediarios, ni en El País, ni demasiados votos.
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